lunes, mayo 22, 2006

PRINCESA

--¡¡Ring!!....¡¡ring!!
-- ¿Si?.
-- Joaquin, soy yo Andrés, -dime Andrés, que querías-, ¿no sabes nada todavía?, -¿que tengo que saber?-, Joaquín...Diana ha muerto.
--¡Que!
-- Si ha muerto, lo acabo de leer en el periódico, al parecer había robado una farmacia y cuando estaba huyendo la policia le disparó. El entierro es esta tarde a las cinco.
-- Eh..Andrés luego nos vemos allí, necesito estar sólo un momento, luego hablamos.
-- Adiós Joaquin, se fuerte.
Sabia que al final Diana acabaría así, siempre lo he sabido. Desde que la ví por primera vez, en el instituto, recién llegada a la ciudad, sin conocer a nadie, ya se le veía en la mirada que esa chica era especial.Yo fuí el primero en acercarme a ella, en entablar una amistad, siempre estaba tan sola y sin hablar con nadie que decidí hacerme con su amistad. Nos hicimos amigos enseguida, le presenté a todos mis amigos hasta que llegó a ser una más. La verdad es que desde siempre me gustó, no tenía el cuerpo de una modelo, pero sin embargo yo estaba coladito por ella, tenía algo especial, quizá su mirada profunda.
El tiempo pasaba y yo seguía queriendola, pero nunca le decía nada, en esa época tenía la sensación de que ella era para mí y que nadie me la quitaría. Pues me equivoqué, ella se enamoró del típico pijito que tiene todos los caprichos que quiere. Fué por entonces cuando empezó su coqueteo con las drogas, los primeros porros, alguna pastilla que otra y de vez en cuando una raya. Con el pijo duró unos cuantos meses, hasta que él la dejó por otra. Volvió a salir con nosotros, pero ya no era la misma, no sabría definirlo bien, tenía una mirada más profunda, siempre muy silenciosa.
Yo esperaba a que el viento soplara a favor para lanzarme a por ella, pensaba que lo del pijo sería una racha para conocer otras cosas, pero que siempre volvería a mí. Pero me volví a equivocar, esta vez se largó con un fulano de muy malas pintas al que nadie conocía muy bien. No supimos nada de ella durante dos años hasta que se presentó en mi piso de estudiante (yo por esa época estaba en la universidad) con la cara hinchada por los golpes y un bebé entre los brazos. Al parecer el tío con el que se fué la pegaba dia si dia también, los dos estaban metidos en un submundo de chabolas y drogas, de alcohol y pequeños robos para pagarse sus vicios. Me hice cargo de ella y de su hija, sabía que la acogería, por eso siempre volvía a mí. Yo estaba dispuesto a abrirle mi corazón y a olvidarme de su pasado, acoger a su hija como mía y a que todos estos años de atras sólo hubiesen sido un mal recuerdo. Dejé de lado mis estudios de ingeniería para trabajar para que no les faltara de nada a las dos hasta que ella se recuperase. Fué una época de mi vida bonita a pesar de que casi trunco definitivamente mi carrera, la tenía a ella aunque su mente y su corazón no estuvieran conmigo; me hacía la ilusión de que la niña era nuestro fruto, que todo terminaría y algún día me quisiera.
Pero no, con ella sólo podía perder, nada podría salir bien. Se volvió a marchar sin decir nada, dejó a su hija con unos familiares lejanos y volvió con el estupido ese que la matrataba. No tenía remedio, no se daba cuenta que las cosas sólo podrían ir a peor con ese tio. Y en efecto esta vez se metió en una vorágine de trapicheos de drogas, de asaltos a farmacia, de tirones de bolso,amenazas con jeringuillas...La última vez que la ví con vida me dijo que quería volver conmigo, que no me abandonaría, que se había dado cuenta que me quería, pero esta vez no princesa le dije, esta vez no; hace tiempo lo hubiera dado todo por tí, lo habría dejado todo por tí, pero ya es tarde princesa, esta vez no voy a cargar contigo.
Adios Diana, adiós mi princesa es lo último que le dije y la besé en la frente. No supe nada más de ella hasta hoy que me he enterado de que ha muerto por un mísero asalto a una farmacia, para conseguir el dinero para su dosis. ¿Que habrá sido de su hija?, quizás mi destino era cuidar de una Diana, pero no mi princesa sino su hija, esta vez no abandonaré.
FIN